jueves, 7 de junio de 2012

LA CANCIÓN DEL DESAMOR


La demencia tiránica del amor, el delirio que provoca un sentimiento que se me escapa sin querer, la imagen vertical y tenebrosa del amor haciendo las maletas, evadiéndose para siempre de mi piel.

Un tacto que ya no siento, un recuerdo que me mantiene vivo, una ausencia que me mata, un desierto sin arena, un corazón que emite el último suspiro dándo su muerte eterna como símbolo de amor.

Un desorden en mi costumbre de vivir pegado a la ilusión de un abrazo, de un olor; un extravío en el laberinto satánico que no me enfila por el camino que me lleva a ella, la mirada triste de un niño muerto de hambre que me recuerda a su corazón.

Una mañana lluviosa de un mes caluroso, un lugar habitado de un mundo inhabitable. Un amor que caracolea en su vuelo y no consigo cazarlo, una cesta de placeres que chorrean como el agua y terminan evaporándose en un suelo que ya nunca pisaré junto a ella.

La fascinación especial que me produce unos labios que amo diciéndome te quiero, la procacidad de la ira pulverizando el núcleo de la felicidad, sus pasos curvados que no me permiten alcanzarla... tenerla.

Una actitud indecorosa que me empuja a escapar de ella, pétalos de rosas muertas que no son movidos por ningún aire, un hechizo que lejos de quien amo sólo me permitirá respirar cuando cese mi vida.

Una mano que emprende el camino de la caricia, una mano que vuelve cubierta de sangre y desesperación, una mirada que cruza por mi frente y socava mi corazón con su ausencia, una sonrisa envenenada que intuyo en la espalda de una mujer que ya no veo.

La necesidad de buscar espacios donde el paso del tiempo se haga más lento, para dar tiempo a que mi dolor se canse; el temor desmedido a que en mi caso no pase el tiempo y a que no se canse mi dolor.

Escribo la canción del desamor para no beneficiarme del silencio. Quiero que ella nunca la cante, quiero ser yo el único que la entone.

Entiendo que hay cosas que se pierden para SIEMPRE.

Todos los amores dejan un poso. Descifrando bien ese poso entenderemos mejor a esos amores.

Y los seguiremos amando ETERNAMENTE.


1 comentario:

Pilar Montero dijo...

Es que el mundo está lleno de gente que deja pasar el amor por miedo, miedo a qué?