domingo, 9 de mayo de 2010

DEMASIADO TARDE

¿Quién no ha dicho alguna vez la expresión “ya era demasiado tarde”? Qué palabra esa, qué significado encierra, qué desgarrador concepto. Simboliza lo perdido, no el porqué. Representa un vacío de vida, un vacío infinito, que ya no encontrará ni su principio ni su final, es continuo. Un vacío que genera un dolor que parece que no es dolor, pero que quema como la lenta combustión de leña seca.

… Me pidió perdón, pero ya era demasiado tarde… ¿Quién tipifica el tiempo? ¿El corazón? ¿Nuestro cerebro? ¿Ese algo que no se sitúa en ninguna parte de nuestro cuerpo que llamamos alma? ¿Quién demonios armoniza nuestros errores, su perdón y el tiempo en que todo ello se enmarca o debe enmarcarse? ¿Quién gobierna eso? Tal vez sea el amor, pero también puede ser el rencor. Por Dios, ¿quién genera esos sentimientos? ¿La locura? ¿La cordura?

…Recibí tu mensaje, pero ya era demasiado tarde… ¿Por qué era demasiado tarde? ¿En qué Ley escrita o no escrita se establece ese dogma? ¿Quién nos coloca ante ese peligroso precipicio? ¿Qué nos hace funámbulo de esa demencia? ¿Quién marca ese punto de no retorno? ¿Qué le da el carácter de irreversibilidad a un hecho humano? ¿Quién puede lograr activar hasta ese extremo la obcecación de la puta sinrazón? ¿Qué consigue dejarnos en el aire dando pasos que no avanzan? ¿Quién nos arrastra a pasar del amor absoluto al odio total? ¿Qué poder o qué magia nos lleva a devastar todo principio de razón, de orden, de justicia, de equidad, de relación? ¿Quién o qué, maldita sea?

Nunca es tarde. Todo en la vida no se puede anticipar, no podemos vivir en un sistema preventivo de relaciones. El valor de la palabra tarde es relativo, pertenece al plano de nuestros pareceres. Es una palabra intrínsecamente subjetiva, al menos en lo referido a las conexiones humanas. Nunca es tarde, ni siquiera para las cosas ya sucedidas. Esta palabra tiene engrilletadas a muchas personas de manera perpetua, provocándoles una incapacidad permanente de disfrutar, creando en su interior un granero de odio, generando en su corazón una enorme mole de desconfianza en los seres humanos…

Nunca es tarde para perdonar, para amar, para olvidar, para recordar. Nunca es tarde para gastar nuestras manos de tanto estrechar, para fortalecer nuestros brazos de tanto ceñir. Nunca es tarde para buscar la cordialidad, para recuperar la paciencia, para ayudar a superar fracasos, para ser ejemplo de honestidad, para ser querido, para querer y para seguir queriendo. No, nunca es tarde para terminar de enterarnos que lo importante de este mundo somos nosotros, las personas. Que nos podemos tener, que nuestra interacción es gratuita e inigualable, la única curativa que existe.

No, nunca es tarde para caminar por la senda de la felicidad, para buscar el regazo de quienes nos rodean que es, a su vez, donde encontraremos el verdadero alivio a todo ese carbón encendido que nos anda quemando tantas veces por dentro…

No, qué va, nunca es tarde para ser feliz…

3 comentarios:

kitty dijo...

¿Nunca es demasiado tarde?, a veces no hay remedio, aunque no sea tarde. Es demasiado tarde para vivir cuando mueres... Hay cosas en este texto que no acabo de captar, de todas las entradas de tu blogg, que sigo habitualmente, esta es la que menos dice de ti. Me vendría bien saber más cosas de tu vida, de tu interior, para comprender bien tus reflexiones.

Rosana Mohedano dijo...

Nunca es tarde y jamás es demasiado tarde... Con esta entrada he recordado cómo hace muchos años (muchísimos) una persona a la que admiro me dijo esa misma frase... añadiendo la coletilla "del tren". "Ya es demasiado tarde, dejaste pasar el tren y hay trenes en la vida que no pasan mas de una vez". Nunca me resigné a aceptar aquellas palabras... luché y lloré demasiado, pero consegui hacer de tripas corazon, y despues de pasados 11 largos años, aquel tren que paso frente a mi un dia volvió a hacerlo de nuevo, y esta vez no lo dejé escapar. Cierto que lo dejé pasar en su dia, pero durante 11 largos años lo busqué... y si no lo huebiera encontrado a dia de hoy seguiria en su busqueda...
Nunca es tarde, todo en esta vida es relativo, todo es reparable y nada es para siempre, ni siquera el odio. Siempre hay tiempo para hacer y ser todo lo felices que nosotros mismos queramos. Preciosa entrada, Primi, un besazo!!

mjmanzanares dijo...

A veces sí es demasiado tarde, sobre todo cuando alguien se va definitivamente y no le has dicho o hecho o compartido cosas que siempre nos guardamos o no somos capaces de llevar a cabo o articular. Entonces, cuando nos queremos dar cuenta se nos escapó el tiempo y la persona.